Las pérdidas millonarias por la tormenta Julia en Honduras, ponen en peligro la seguridad alimentaria

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Tegucigalpa.- El Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), señaló que las pérdidas ocasionadas por la tormenta Julia, fueron de 60,8 millones de dólares, “lo que pone en peligro la seguridad alimentaria de los hondureños”.

“Las pérdidas preliminares provocadas por las lluvias e inundaciones a raíz de la tormenta tropical Julia, según el Instituto Nacional Agrario (INA), ascienden a 1 mil 500 millones de Lempiras, concentrados en plantaciones de maíz, frijoles, arroz, plátano, banano, caña de azúcar, palma africana y ganado”, dijo el Cohep en un comunicado.

Lo anterior, “pone en peligro la seguridad alimentaria de los hondureños ocasionando un retroceso en la capacidad de generación de empleo en el país”, agregó.

Según datos del Instituto Nacional Agrario (INA), las pérdidas por las lluvias e inundaciones ascienden a 1,500 millones de lempiras (unos 60,8 millones de dólares).

“Es necesario que el Gobierno de Honduras junto con los sectores sociales involucrados, inicien de inmediato un proceso de reconstrucción y rehabilitación de la actividades y operaciones del país, planificación de medidas que den soluciones definitivas a problemas recurrentes derivados del cambio climático”, instó la iniciativa privada.

Ahora que pasó la tormenta, la Secretaría de Finanzas, debe identificar y disponer los recursos financieros necesarios, para apoyar tal proceso de reconstrucción, en materia de infraestructura, rehabilitación de carreteras, puentes, hospitales y escuelas que resultaron dañados por las inundaciones, indicó.

Además, “es de vital importancia” seguir con las transferencias económicas a las distintas municipalidades de forma inmediata para atender las necesidades locales de la población afectada, apuntó.

También, aconsejó “priorizar” la construcción de las represas Jicatuyo, El Tablón, Los Llanitos, San Fernando y El Tornillo, y la rehabilitación del Canal Maya y otros, para evitar “futuras inundaciones catastróficas” en la zona norte.

La construcción de las represas “significará generación de energía eléctrica, riego agrícola, incorporación de grandes extensiones de tierra a la producción agropecuaria y abastecimiento de agua para consumo humano”, remarcó.