INAMI busca reinsertar a adolescentes en conflicto con la ley con más de 15 talleres vocacionales

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Cortesía

Tegucigalpa.- Son más de 15 talleres vocacionales, a la par de los estudios formales en el nivel primario, secundario, bachillerato y universidad en línea que dispone la niñez en conflicto con la Ley en Honduras mientras cumplen el proceso de internamiento, gracias al empeño de las autoridades del Instituto Nacional para la Atención a Menores Infractores (INAMI).

Uno de los talleres con mayor productividad es el de Panadería y Repostería del Centro Pedagógico de Internamiento El Carmen de San Pedro Sula, donde en la actualidad funciona una Panadería con 12 jóvenes que sostienen el ciclo de producción.

Decenas de bolsas de pan, de una amplia variedad como: Pan para hamburguesas y pizzas, semitas de yema, pastelitos de piña, galletas y pasteles para el autoconsumo de los internos representa la producción diaria de la Panadería El Carmen.

Otro taller que ha cautivado a los adolescentes del centro de internamiento es el de Corte y Confección que da beneficio a 15 jóvenes quienes producen camisetas para el uso personal.

Y es que la reinserción de los adolescentes en conflicto con la Ley que promueve INAMI se basa en programas y metodologías especializadas

Por ello, la educación que se imparte en los centros de internamiento está acorde a las necesidades y capacidades de los adolescentes. Desde que un adolescente ingresa al Sistema Especial de Justicia Juvenil para cumplir una sanción privativa de libertad o, en libertad asistida por la Comisión de alguna Infracción a la Ley Penal, inicia un proceso orientado a su rehabilitación integral y reinserción social.

Testimonio

 “Nunca me imaginé que aquí iba a encontrar algo que me motivara a cambiar mi forma pensar, es que no solo es hacer pan, sino que nos están enseñando a tener sueños y a trabajar por cada uno de ellos”, narró uno de los adolescentes que asisten al taller de Panadería

A la fecha, el INAMI atiende y da respuesta a 238 jóvenes alojados en los centros especializados y a 1.400 con el Programa de Medidas Sustitutivas a la Privación de Libertad. De acuerdo a los datos del INAMI, el 98% de los niños y niñas que ingresan al sistema de justicia juvenil provienen de hogares pobres y en su mayoría desintegrados.

Atraso escolar

En una muestra educativa realizada por el ente gubernamental en 2020; de 1.112 adolescentes infractores consultados, el 32% repitieron algún grado escolar y el 70% dio a conocer que desertó de la escuela por motivos económicos en la familia. Por otro lado, el 54% de los adolescentes consultados refirió que al momento de su detención no estaban matriculados en ningún centro educativo, el 13% reveló haber cursado estudios de primaria y el 64% no contaba con información pertinente a su educación.

Estas cifras develan una brecha de rezago y deserción escolar convirtiéndose en uno de los factores de riesgo para que un niño o niña asuma una conducta antisocial que lo lleve a cometer una infracción penal.