Tegucigalpa.- presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió este martes ante la Asamblea General de las Naciones Unidas que su país podría recurrir a la fuerza militar en el continente americano si considera que sus intereses nacionales están amenazados.
Durante su discurso ante los líderes mundiales, Trump afirmó que Estados Unidos no permitirá que las amenazas contra su país se afiancen en el continente y defendió el uso de su poderío militar como herramienta para proteger sus intereses.
“Estados Unidos ya no permitirá que las amenazas contra el país se afiancen en ningún lugar del continente americano. Y, si es necesario, utilizaremos nuestro poderío militar sin igual para proteger los intereses nacionales de Estados Unidos”.
Las declaraciones se producen en un contexto de creciente tensión en el hemisferio occidental y después de que la administración Trump haya reforzado su presencia y acciones militares en la región. Reuters reportó que el mandatario reivindicó ante la ONU la necesidad de mantener la superioridad militar estadounidense en el hemisferio occidental y mencionó acciones recientes en Venezuela.
Trump reivindica su política exterior
Durante su intervención, el mandatario también defendió su gestión internacional y afirmó que su administración está actuando para resolver conflictos, en contraste con otros líderes que, según dijo, se limitan a hablar de paz.
Trump sostuvo que “hace la paz”, al tiempo que presentó diversas acciones de su gobierno como parte de una estrategia para enfrentar amenazas contra Estados Unidos.
Su discurso ante la ONU estuvo marcado además por la defensa de la política de Washington frente a Irán, conflicto que continúa siendo uno de los principales focos de tensión internacional.
Trump también hizo referencia a Cuba y afirmó que “la libertad” llegará a la isla, mientras defendió la presión ejercida por su administración sobre el Gobierno cubano.
Las declaraciones sobre el uso de la fuerza en el continente americano se suman a la postura de la actual administración estadounidense de considerar el hemisferio occidental como una zona de especial interés estratégico para Washington.




















