Papá Noel y un trumpista solitario, las manifestaciones del «impeachment»

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A man dressed as Santa Claus holds an impeachment protest sign outside the US Capitol in Washington, DC, USA, 18 December 2019. The US House of Representatives is scheduled to vote on two articles of impeachment against US President Donald J. Trump. (Protestas, Estados Unidos) EFE/EPA/Erik S. Lesser

Washington – Mientras la Cámara de Representantes vota hoy sobre los cargos de abuso de poder y obstrucción al Congreso para abrir un juicio político contra el presidente Donald Trump, a pocos metros de ella manifestantes reclaman que esta votación salga adelante en rechazo ante un jefe de estado al que consideran corrupto y autoritario.

«Lo que hoy se cuestiona es la voluntad de los congresistas de cumplir con su juramento de la Constitución», dice Reginald Hubbard portavoz de la asociación «Move on», y uno de los muchos que intervino ante los cientos de personas que en esta muy fría mañana de diciembre acudieron a pedir que se avance el juicio político a Trump.

PAPÁ NOEL LLEGA AL CAPITOLIO

«¿Por qué ha venido vestido de Papá Noel?»,

-«Es que soy Papá Noel», responde a Efe Chris Kringle, un ingeniero informático de Washington que trae a la manifestación una lista de «niños malos» para esta navidad. En ella están, por su puesto, Donald Trump, el vicepresidente, Mike Pence, el líder de la mayoría en el Senado, el republicano Mitch McConnell, y el también senador republicano Lindsey Graham.

«Básicamente, podríamos poner a todo el partido republicano y estaría contento con esta lista», dice sarcásticamente mientras se toca su larga y gris barba este Santa Claus que, en vez de un trineo tirado por renos, utiliza un patinete eléctrico para desplazarse.

Kringle no es el único que ha acudido disfrazado a la concentración: a pocos pasos de él, una madre con sus dos hijos luce una careta del expresidente Richard Nixon (1969-1974), quien dimitió para no tener que enfrentarse a un juicio político en el Senado.

Mientras, tras el escenario, una mujer vestida de unicornio color arcoiris esgrime una pancarta en la que pide que se juzgue al presidente.

«NO PUEDEN TOCARME, ¿NO?

Al poco de iniciarse la manifestación, llega un hombre con un cartel en la que jura amor a Trump y pide que sea la «demoníaca» presidenta de la Cámara Baja, Nancy Pelosi, quien se enfrente a un «impeachment», y pregunta a un policía si puede estar allí.

«No tiene permiso de concentración, aunque puede quedarse a poca distancia», le responde el agente.

«Pero no pueden tocarme, ¿no?», replica este seguidor del presidente originario de Las Vegas.

Su nombre es Mark Kampf, «como Mein Kampf» -la biografía del dictador alemán y líder nazi, Adolf Hitler-, y de momento está solo.

Asegura que ha venido a «ejercer los derechos recogidos en la primera enmienda», que garantiza la libertades básicas como las de culto o expresión.

Kampf considera que los demócratas «están dividiendo el país, hay mucha gente muy enfadada».

Está solo en su defensa al presidente en este parque. Pero más tarde acudirán otros «trumpistas» ataviados con la mercadotecnia de su campaña electoral, incluida una bandera de dimensiones exageradas.

Un joven manifestante a favor del «impeachment» les increpará, lo que provocará que la policía le invite irse y a dejarlos en paz. Como Kampf, él también argumentara que solo «estaba ejerciendo los derechos de la primera enmienda».

UN BEBÉ ENJAULADO

Si hay algo que llama la atención en una manifestación en la capital estadounidense es la originalidad de muchas de su pancartas, que suelen estar llenas de color, utilizar juegos de palabras y ser muy mordaces.

Una mujer sujeta orgullosa un dibujo en el que se ve al presidente vestido con los colores de la bandera del país estrangulando a un hombre que luce los colores de la bandera ucraniana.

Cerca del escenario, en el plano de las decenas de cámaras de televisión se cuela un bebé en una jaula: el recién nacido es un Donald Trump hinchable ataviado con pañales y un chupete.

A pocos metros, está Greg Diconstanza que alza orgulloso un cartel que reza «no más reyes», en alusión al autoritarismo que muchos de los manifestantes achacan al mandatario.

«Creo que (Trump) está abusando de su poder de la manera en que lo haría un dictador, un rey o los representantes de otros autoritarismos», dice Diconstanza.

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