Nicaragua vivirá una Semana Santa sin procesiones tras la prohibición del régimen de Daniel Ortega

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Managua.- Este Domingo de Ramos no entrará Jesús montado en su tradicional burrito a León, la segunda ciudad en importancia de Nicaragua, ni será recibido con palmas por multitudes que lo aclaman; posiblemente no lo haga tampoco en ninguna otra parte del país. Sin mencionar el motivo, el obispo de la diócesis de León, monseñor Sócrates René Sándigo Jirón, anunció que este año no habrá procesión con la imagen de Jesús del Triunfo, aquella que representa a Jesús entrando a Jerusalén y que marca el inicio de la Semana Santa.

Ni el gobierno, ni la Policía ni la alta jerarquía católica han notificado formalmente la suspensión de las procesiones en todo el país esta Semana Santa pero, por separado, y en distintos momentos, diversas parroquias de Nicaragua han informado a su feligresía que este año se suspenden estas tradicionales actividades religiosas.

Algunas parroquias aducen “motivos ajenos” y en otros casos se explica que la decisión se tomó después de la visita de “autoridades policiales”.

El diario La Prensa confirmó con fuentes eclesiásticas que “el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo prohibió las procesiones de viacrucis en todo el país, una de las actividades religiosas más destacadas durante Semana Santa”. “Después de la misa del miércoles de ceniza, llegaron las autoridades (Policía) para comunicarles que no había permiso por razones de seguridad para hacer los viacrucis”, dijo la fuente religiosa al diario nicaragüense.

El Santuario Nacional de Popoyuapa, en el departamento de Rivas, anunció en un comunicado en Facebook que este año no se realizaría la vistosa y concurrida procesión de Jesús del Rescate, prevista para el Viernes de Dolores, 31 de marzo. “Por este medio les comunicamos que la demanda, que estaba programada para el día 26 de marzo y la procesión de Jesús del Rescate que se iba a llevar a cabo el Viernes de Dolores, quedan suspendidas por motivos ajenos a nuestra voluntad”, dice el texto.

Año tras año, para estas fechas, al santuario de Popoyuapa llegan devotos de toda Nicaragua y de otros países de Centroamérica, generalmente a pagar promesas o a realizar turismo religioso. Particularmente vistosas son las llamadas “carretas peregrinas”, que son cientos de carretas tiradas por bueyes que recorren hasta más de cien kilómetros para llegar al santuario.

Al tiempo que el santuario informaba sobre la suspensión de la procesión de Jesús del Rescate, Rosario Murillo anunciaba que el régimen organizaría la procesión de las carretas peregrinas.

Sonia del Carmen Selva, miembro del comité organizador de Nandaime, destacó “el apoyo incondicional recibido una vez más por los gobiernos locales, que cumpliendo instrucciones del Comandante Daniel Ortega Saavedra y la Compañera Rosario Murillo, garantizaron todas las condiciones para que esta peregrinación fuera posible”, informa la plataforma oficial 19 Digital.

“Ha sido todo un éxito este año. Nos agarró un poco la tarde, por ponchones de llantas, pero gracias a Dios venimos caminando, despacio. Somos 368 carretas, somos nueve comisiones. La tercera parte de la gente que va en la peregrinación es de la tercera edad y otra parte también es gente de 40 y 50 años, como yo”, mencionó Selva.

Otra vistosa procesión religiosa que no se realizó este año es la de San Lázaro, en Monimbó, Masaya, que se celebra el quinto domingo de Cuaresma y a la cual los devotos llevan los perros de las casas vestidos con sus mejores galas como promesa a este santo considerado el protector de las mascotas.

Desde agosto del año pasado, el régimen nicaragüense ha prohibido “por razones de seguridad” las actividades religiosas que implican concentraciones o movilización de personas en las vías públicas, como parte de la represión que mantiene contra la iglesia católica.

Hasta diciembre del año pasado, la investigadora nicaragüense Martha Patricia Molina, documentó 396 agresiones de parte del régimen a la iglesia Católica desde abril de 2018. Estas agresiones registradas van desde encarcelamiento y destierro de sacerdotes hasta ataques físicos, sacrilegios, y campañas de difamación.

Actualmente, el obispo de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez, permanece preso, condenado a 26 años de cárcel por los delitos de “traición a la patria” y “propagación de noticias falsas”, dos de los cargos más recurrentes del régimen para encarcelar a opositores.

Tanto el obispo de León, como las autoridades religiosas del santuario de Popoyuapa piden a los feligreses manifestar su devoción en sus casas o en el templo. “Les invitamos a vivir esta fiesta de Jesús del Rescate en un clima de oración y recogimiento. La imagen estará expuesta en el presbiterio los días jueves 30 y viernes 31 de marzo para veneración pública. Ambos días habrá eucaristías a cada hora a partir de las 6 de la mañana”, dice el comunicado religioso.

Después de dos años que fueron suspendidos por la pandemia de Covid 19, los via crucis de Semana Santa se reanudaron en abril del año pasado con nutrida asistencia de fieles y bajo fuerte observación policial.

El líder opositor y ex preso político, Juan Sebastián Chamorro, considera que es “sumamente arriesgada” la medida de prohibir procesiones en Semana Santa, porque ha generado mucho malestar. Cree que la prueba de vida que dio al régimen, al presentar recientemente a monseñor Rolando Álvarez, es “para tratar de bajar el malestar general” que se acumula entre la feligresía católica. “Vamos a ver cómo se comporta la gente en Semana Santa, particularmente en Viernes Santo”, dice.

Para el obispo de la hondureña diócesis de Danlí, monseñor José Antonio Canales Motiño, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo han prohibido las procesiones religiosas porque consideran a la iglesia Católica “su enemigo número uno” y “temen que la gente, al verse unida pueda levantarse, que pueda haber un levantamiento del temor en las personas que es lo que ha cundido en los últimos años, el miedo”.

“Para ellos (Ortega y Murillo) la demostración popular de las procesiones, las inmensas multitudes católicas, son una bofetada que no quieren ver”, dice, y agrega que otro propósito de la prohibición de Ortega es “reprimir, castigar, hostigar a su mayor enemigo, la iglesia Católica”.