Los escorpiones ganan terreno en las grandes ciudades de Brasil

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Fotografía de varios escorpiones en Instituto Butantan el pasado 20 de enero, en Sao Paulo (Brasil). Los escorpiones están cada vez más adaptados a la vida urbana de Brasil y, con la llegada del verano austral, las autoridades se han visto obligadas a reactivar su batalla contra estos artrópodos que han encendido las alertas en algunos barrios de Sao Paulo. EFE/ Fernando Bizerra

Sao Paulo – Los escorpiones están cada vez más adaptados a la vida urbana de Brasil y, con la llegada del verano austral, las autoridades se han visto obligadas a reactivar su batalla contra estos artrópodos que han encendido las alertas en algunos barrios de Sao Paulo.

«Todo Sao Paulo está tomado por estos bichos», advierte a Efe la bióloga Denis Cândido, quien desde hace más de treinta años trabaja en el Instituto Butantan, un centro de investigación responsable, entre otras labores, de la elaboración del suero antiescorpiónico.

Las altas temperaturas y la humedad del aire aumentan la actividad de estos arácnidos nocturnos que, atraídos por sus presas (cucarachas, grillos y arañas), se desplazan en busca de nuevos refugios, según explicó a Efe Eduardo De Masi, coordinador de un grupo de control de fauna del Ayuntamiento de Sao Paulo.

Estas condiciones, comunes entre los meses de diciembre y marzo, estimulan su reproducción, con el agravante de que la especie del escorpión amarillo, la más mortífera en Brasil, es partenogenética, lo que significa que la hembra puede reproducirse sin la necesidad de ser fecundada por un macho.

El letal alacrán amarillo ha ganado terreno en las grandes ciudades del país y en los últimos años ha causado decenas de muertes en el estado de Sao Paulo.

Por ello, la Secretaria Municipal de Salud ha emprendido una cruzada contra los escorpiones, especialmente en las zonas norte y este de la ciudad más poblada de Brasil, donde han sido registrados el mayor número de casos.

Yasmine Masri, vecina del barrió de Tautapé, asegura que nunca ha visto un escorpión, pero los vecinos le han alertado del «problema» y decido tomar medidas para evitar la presencia de estos arácnidos.

«Blindé toda mi casa. Coloqué barreras en las puertas de acceso para impedir la entrada de los escorpiones y también de las cucarachas. Puse rejas de acero en todos los desagües grandes», contó Masri a Efe.

«No es nada aterrador, no es nada alarmante, pero todo el mundo tiene que tener cuidado y precaverse», reconoció.

UN AUMENTO EN LAS PICADAS DE ESCORPIÓN

Los expertos atribuyen a factores ambientales y geográficos la proliferación de esta especie en las grandes ciudades del país, así como la creciente y desordenada ocupación irregular de terrenos y la falta de saneamiento básico en algunas regiones, lo que atrae cucarachas, el principal alimento del escorpión.

El aumento de su presencia es, según el Ministerio de Salud, uno de los motivos que explican el incremento de las picaduras en el país, donde en 2018 se contabilizaron 156.800 casos y 94 víctimas mortales, lo que representa un 25 % más de accidentes (125.000) y un 14,6 % más de óbitos (82) que en 2017.

Asimismo, entre 2000 y 2018 el número de accidentes se multiplicó por doce, mientras que la cifra de fallecidos pasó de trece a 94 en dicho periodo, es decir, un 623 % más.

En el mundo existen aproximadamente 2.300 especies de escorpiones y unas 180 pueden encontrarse en Brasil, donde estos animales «están distribuidos en el país entero», según explicó Cândido.

Pero desde un punto de vista de la salud pública, hay cuatro especies consideradas «peligrosas». Estas son el escorpión marrón (Tityus Bahiensis), el amarillo del nordeste (Tityus Stigmurus), el negro de la Amazonía (Tityus Obscurus) y, por supuesto, el amarillo (Tityus Serrulatus).

El instituto mantiene «en cautividad» las especies peligrosas de escorpiones, de quienes cada tres meses extraen su veneno para inyectarlo a los caballos. Posteriormente sacan sangre a los animales y con el plasma elaboran los anticuerpos que componen el antídoto.

Según Cândido, el principal síntoma de la picadura de escorpión es un dolor «violento», causado por su veneno neurotóxico que afecta al sistema nervioso de la víctima, aunque el dolor puede venir acompañado de complicaciones como náuseas o dificultades respiratorias.

Por eso, en caso de picada, «no hay nada que hacer», más allá de acudir a un centro médico para recibir el suero antiescorpiónico, ya que el 95 % de los casos registrados suelen ser «leves», según explica Cândido.

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