Folclóricas y finolis: el fútbol femenino en la Navidad de otro siglo

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La cantante Lola Flores se dispone a a tirar el balón seguida de su hermana Carmen, durante el comienzo del partido de fútbol entre los equipos, uno de artistas "folklóricas" y otro de artistas "finolis" a favor de la Campaña de Navidad en el campo del Rayo, en una imagen de 1971. EFE/Archivo

Madrid – Faltaban 10 años para que en España se disputase la primera competición femenina de fútbol, la Copa de la Reina de 1981. Y siete más para que echase a andar la primera liga, en 1988. Y otros 31 para que las jugadoras firmasen su primer convenio colectivo, ese por el que brindan en este final de 2019.

Pero en las navidades de la temporada 1970-71 el fútbol femenino en la España tardofranquista era cosa de ‘folclóricas’ y ‘finolis’. Esos fueron los equipos que se enfrentaron en el campo del Rayo Vallecano en un divertimento benéfico, a favor de las guarderías del Patronato de Nuestra Señora del Socorro. Benéfico también con las artistas, que cobraron 20.000 pesetas por participar en ese partido en la cumbre.

Por el lado de las ‘folclóricas’, con camiseta del Betis, Lola y Carmen Flores, Gracia Montes, Rosa Morena, Marujita Díaz, Rocío Jurado, Conchita Bautista. Por el de las ‘finolis’, con la equipación del Rayo, Encarnita Polo, Mara Lasso, Gisia Paradís, Luciana Wolf… esos nombres de pega que remiten a la televisión en blanco y negro, a las melenas cardadas y a las actuaciones en ‘playback’.

Como casi siempre, fue Lola la que llevó la voz cantante. La Lola de España. La Faraona. La misma que ese año participaría en la grabación clandestina de ‘Canciones para después de una guerra’, de Basilio Martín Patino. Con 47 años magníficamente llevados, capaz de hacerse con el balón en el círculo central del campo y avanzar con decisión hacia la portería rival. Y seguida en el ataque por su hermana Carmen, mujer por entonces del exmadridista Isidro Sánchez y madre de cuatro hijos. Uno de ellos, el futuro jugador y entrenador Quique Sánchez Flores.

El espectáculo llenó las gradas de Vallecas. Hombres, mujeres y niños, un domingo por la mañana, en un día típico del invierno madrileño: frío, pero con sol radiante. Todos pagaron su entrada, seguramente, para ver a las artistas más que por colaborar con el fin benéfico. Algunos, quizá, sintieron curiosidad por saber cómo jugaban al fútbol las mujeres. Para saber cómo jugaban las futbolistas aún tendrían que esperar unos años.

Los ‘grises’, en la banda, estuvieron pendientes de que se mantuviera el orden. El partido acabó 1-1. El cantante Junior y el actor Juan Luis Galiardo hicieron de árbitros.

El también actor Manolo Gómez Bur, que ejerció el papel de animador y masajista, fue ese mismo 1971 uno de los protagonistas de ‘Las Ibéricas F.C.’, película dirigida por Pedro Masó y que reúne todos los tópicos machistas posibles sobre el deporte femenino. Casi cuatro décadas después, las ibéricas juegan mundiales, llenan estadios y, desde hace una semana, tienen un convenio colectivo que les permite ganarse la vida con el fútbol. Sin necesidad de ser folclóricas ni finolis.

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