Falta de acuerdo entre Honduras y OEA en lucha anticorrupción es un retroceso

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Tegucigalpa, 18 ene (EFE).- La falta de acuerdo para un nuevo convenio entre Honduras y la Organización de Estados Americanos (OEA) para seguir combatiendo la corrupción en el país centroamericano, significa un «retroceso» para diversos sectores, incluso una pelea que «ganaron los corruptos».

«Se confirma el retroceso en la lucha contra la corrupción», dijo a EFE el sociólogo hondureño Eugenio Sosa sobre el fin de la Misión de Apoyo Contra Corrupción y la Impunidad en Honduras (Maccih), que depende de la Organización de Estados Americanos (OEA).

El Gobierno hondureño informó el viernes de que el diálogo iniciado -en diciembre pasado- con la OEA para una segunda etapa de la Maccih, concluyó sin ningún acuerdo entre las partes.

En un comunicado, la Cancillería de Tegucigalpa indicó que el Gobierno de Honduras «lamenta que a pesar de los esfuerzos» para que la Secretaría General de la OEA acompañará al país en la «propuesta de construcción de un nuevo sistema integral de transparencia y lucha contra la corrupción e impunidad y fortalecimiento del Estado de derecho, no alcanzamos los consensos para la firma de un nuevo convenio».

Las funciones de la Maccih, que se instaló en abril de 2016 en la capital hondureña, finalizarán mañana, cuatro años después de que el presidente hondureño, Juan Orlando Hernández, firmara el convenio de creación de la Misión con el secretario general de la OEA, Luis Almagro.

Sosa enfatizó que, «de alguna manera, el fin de la Maccih era la aspiración de esta gente» (los políticos en el poder).

Agrego que desde que entró en la recta final el tema de la renovación del convenio de la Maccih para otros cuatro años, los grupos políticos que han sido salpicados en casos de corrupción denunciados por la Misión y el Ministerio Público, «sin importarles el costo político, estaban dispuestos a pararla, a cortarla, a sepultarla».

La OEA lamentó el viernes el fin de las tareas de la Maccih ante la falta de acuerdo con el Gobierno de Honduras, donde la corrupción es «un problema endémico», y lo calificó de «un hecho negativo en la lucha» para combatirla.

Sosa considera que sin la Maccih, los entes hondureños de justicia, comenzando por el Ministerio Público y una de sus unidades en investigar la corrupción, se verán mermados y, otros, como los juzgados anticorrupción, podrían desaparecer.

«ESTA PELEA LA GANARON LOS CORRUPTOS»

La socióloga Leticia Salomón, dijo en un artículo que el viernes fue «un día lúgubre, triste, sombrío y nada estimulante para los hondureños», quizás «por la certeza de que la degradación ética del país ha llegado a su punto más alto o por la sensación derrotista de que los corruptos del país se salieron con la suya».

También podría ser «por la repulsión que causa la forma en que esos corruptos y su séquito de encubridores y cómplices reaccionan ante el acto oficial de finalización de la Maccih en nuestro país».

«Cuando hablamos de corruptos, ladrones y atracadores del erario, no nos referimos a los seres minúsculos que hacen de las suyas en la escala baja e intermedia del Estado aprovechando sus puestos de trabajo para robar, atracar y hacerse de ingresos complementarios a cambio de un porcentaje, tasa de explotación o impuesto ilegal que se aplica con total descaro en las oficinas del gobierno central, gobiernos locales o instituciones autónomas del Estado», subrayó.

Añadió que «esa práctica deshonesta de los servidores públicos pequeños y medianos es cuestionable, condenable y reparable desde cualquier punto de vista, pero no deja de ser ‘caza menor’ si la comparamos con el saqueo vil y descarado con que los conductores del Estado con sus tres poderes y todas sus instituciones se roban las esperanzas de un país».

Esos sectores también se roban «los sueños de los jóvenes y la confianza de la ciudadanía que acude a las urnas a darle su voto a sinvergüenzas que sin pudor alguno se roban el presupuesto que sale de los impuestos que inevitablemente pagamos todos cuando comemos, bebemos o nos divertimos», acotó Salomón.

La socióloga expresó que los corruptos y traficantes del poder «están ahí, disfrazados de líderes políticos y personajes de moral intachable, reunidos en la sombra para blindarse de la persecución penal, eliminar las amenazas y recuperar la tranquilidad que da la impunidad en un país en el que el Estado de Derecho brilla por su ausencia».

En su opinión, en Honduras «la institucionalidad se cae a pedazos y los cómplices proliferan con su discurso vil tratando de convencernos de un nacionalismo a ultranza que pregona que lo de adentro es bueno y lo de afuera es malo».

«Definitivamente esta pelea la ganaron los corruptos: ¿Quién ganará la siguiente?», dijo entre otras cosas Leticia Salomón.

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