EEUU «preocupado» por presunto espionaje telefónico en El Salvador

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Washington, Estados Unidos.- Estados Unidos considera «preocupante» el presunto espionaje a periodistas y activistas en El Salvador denunciado en un informe canadiense sobre el uso del software Pegasus en el país, afirmó este viernes el jefe de la diplomacia estadounidense para las Américas.

«Preocupantes los reportes de espionaje telefónico a periodistas, políticos y miembros de la sociedad civil» en El Salvador, señala Brian Nichols en un tuit.

Citando un informe elaborado por el laboratorio Citizen de la Universidad de Toronto, especializado en ciberseguridad, el diario digital salvadoreño El Faro denunció que 22 miembros de su personal fueron intervenidos con Pegasus, de la empresa israelí NSO Group, 226 veces entre el 29 de junio de 2020 y el 23 de noviembre de 2021.

«Los teléfonos de las jefaturas editoriales, periodistas y personal administrativo fueron intervenidos en algunos casos hasta por un año y de forma constante», aseguró El Faro, cuyos reportajes de investigación le han merecido, entre otros, el premio Gabo a la Excelencia Periodística.

El gobierno del presidente salvadoreño Nayib Bukele niega estar relacionado con Pegasus. «Reitero que el gobierno de El Salvador no tiene los recursos ni las licencias para utilizar este tipo de software», informó la secretaria de Comunicaciones, Sofía Medina, en un comunicado emitido el miércoles.

Washington, que ha impuesto sanciones a altos cargos salvadoreños, incluida la jefa de gabinete de Bukele, Martha Carolina Recinos De Bernal, «por corrupción», estima, por el contrario, que El Salvador intenta acallar a las voces críticas.

«Nos oponemos a los esfuerzos para silenciar voces críticas. Libertad de Expresión y medios independientes son esenciales para cualquier democracia», insiste Nichols en su tuit.

Las relaciones entre Estados Unidos y El Salvador son muy tirantes. Washington le cortó la ayuda a través de su agencia de cooperación USAID y la redireccionó a la sociedad civil para la lucha contra la corrupción, a lo que Bukele reaccionó estrechando lazos con China.