Con oraciones, muestras de cariño y profundo respeto, cientos de feligreses acompañaron este jueves el traslado de los restos de monseñor Teodoro Gómez Rivera, obispo de la Diócesis de Choluteca, hacia la Catedral Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, donde se realizarán sus exequias.
El féretro recorrió diferentes calles de la ciudad, acompañado por una multitud de ciudadanos y miembros de la comunidad católica, quienes se unieron al cortejo para rendir homenaje al religioso y expresar su gratitud por el servicio pastoral que desempeñó en la diócesis.
La despedida se desarrolla en un ambiente marcado por la fe y la consternación. Durante el recorrido, los feligreses participaron con oraciones y muestras de afecto hacia quien fue considerado guía espiritual de numerosas comunidades del sur del país.
Está previsto que en la Catedral Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción se celebre una misa de despedida, presidida por el cardenal Óscar Andrés Rodríguez, como parte de las actividades religiosas programadas para honrar la memoria del obispo. Posteriormente, sus restos permanecerán de manera permanente en el templo.
Monseñor Teodoro Gómez falleció de manera repentina en Madrid, España, el pasado 28 de septiembre, cuando se dirigía hacia Roma para participar en la Visita Ad Limina Apostolorum, encuentro en el que los obispos presentan ante el Papa la situación de sus respectivas diócesis. Tenía 63 años.
Gómez Rivera nació el 7 de mayo de 1963 en El Banquito, Choluteca. En 2023 fue nombrado obispo de la Diócesis de Choluteca, convirtiéndose en el primer hondureño en ocupar este cargo en dicha jurisdicción. También desempeñó diferentes responsabilidades dentro de la Iglesia católica hondureña y, al momento de su fallecimiento, ejercía como vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Honduras.
La comunidad católica de Choluteca ha expresado su pesar por la pérdida del religioso y, al mismo tiempo, ha convertido su despedida en una manifestación de fe, respeto y agradecimiento por los años de servicio que dedicó a la Iglesia y a la población hondureña.
Con la celebración de las exequias y el posterior sepelio en la Catedral de Choluteca, familiares, sacerdotes y feligreses darán el último adiós a quien fue una figura significativa para la comunidad católica del departamento.




















