Cardenal hondureño tilda de “guerra callada” la persecución contra la Iglesia en Nicaragua

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Tegucigalpa.- Como una “guerra callada” calificó hoy el cardenal hondureño Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga la persecución que existe contra Jesús en su Iglesia en la hermana nación de Nicaragua.

El pronunciamiento del cardenal hondureño se suscita después que la situación contra la Iglesia Católica se agudizó en Nicaragua no solo con el cierre de medios de comunicación católicos, sino también con la retención en el Palacio Episcopal del obispo Rolando Álvarez, a quien la Policía Nacional acusa de intentar «organizar grupos violentos» y lo mantiene sitiado desde hace más de 10 días.

“Esa guerra callada que están haciendo para perseguir a Jesús en su Iglesia en la hermana nación de Nicaragua, ese no es el fuego que Jesús ha venido a traer”, reflexionó el cardenal Rodríguez durante la homilía de este domingo.

Álvarez, de 55 años y obispo de la Diócesis de Matagalpa, administrador apostólico de la Diócesis de Estelí, ambas en el norte de Nicaragua, se encuentra confinado junto a cinco sacerdotes, tres seminaristas, y dos laicos, en el Palacio Episcopal provincial desde el jueves de la semana pasada, que está sitiado por fuerzas especiales policiales.

El obispo, un crítico del presidente Daniel Ortega, fue acusado el viernes pasado por la Policía Nacional nicaragüense de intentar «organizar grupos violentos», supuestamente «con el propósito de desestabilizar al Estado de Nicaragua y atacar a las autoridades constitucionales».

El gobierno sandinista ha emprendido una serie de acciones contra la Iglesia Católica nicaragüense, que incluye la prohibición a la Arquidiócesis de Managua de la procesión con la imagen peregrina de la virgen de Fátima.

También la expulsión de un grupo de misioneras de la orden Madre Teresa de Calcuta (ahora refugiadas en Costa Rica), el cierre de ocho radioemisoras católicas, la exclusión de la programación de la televisión por suscripción de tres canales católicos y el ingreso a la fuerza y allanamiento a una parroquia.

En ese orden, el cardenal hondureño consideró que lo que está sucediendo en el vecino país no es el fuego que Jesús vino a traer a la tierra.

Tampoco lo es la guerra “triste” que sufren los hermanos de Ucrania y de Rusia, acotó el también coordinador del Consejo de Cardenales del Vaticano.

 El arzobispo de la diócesis de Tegucigalpa también reprochó el actuar de aquellos que destruyen la naturaleza y llenan de incendios los países.

Con base en lo anterior, exhortó a abrir el corazón al amor de Dios y dejar que su Espíritu encienda en nosotros una vida cristiana que se vuelque en hacer el bien.

No nos cansemos de hacer el bien, ese sí es el fuego que Jesús viene a traer para que nuestra fe dé fruto abundante, concluyó.