Advierten ola de migrantes hondureños por cierre de mina Los Pinares en Tocoa

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Tegucigalpa.- Los exempleados de la mina Los Pinares han decidido aventurarse en busca del «sueño americano» mediante la migración irregular hacia los Estados Unidos, aseguró el presidente del patronato de la colonia Nueva Ceibita, municipio de Tocoa (Colón), Orlin Ochoa, quien también es pastor de una iglesia evangélica de la zona.

Según Ochoa, muchos jóvenes que trabajaban para la compañía minera han llegado a su iglesia a pedir oración y cobertura porque han decidido emprender el peligroso viaje hacia Estados Unidos.

Con el cierre temporal de la empresa, tras la notificación del titular de la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente (Serna), Lucky Medina del proceso de suspensión de esa mina, son800 empleos los que ya no están disponibles.

Los líderes comunitarios de Tocoa advierten que en los próximos días se agudizará la crisis de desempleo y migración, sobre todo en las zonas de San José de García, Guapinol, La Laguna, Brisas de Corozales, Corrales de Piedra, Cayo Campo, Ceibita Comunidad, Colonia Gracias a Dios, Ceibita Colonia, La Concepción, Santa Rosita y La Coroza, entre otras, que eran las que más dependen del proyecto.

“Es muy triste ver como mujeres y hombres jóvenes se están aventurando en esta peligrosa travesía hacia los Estados Unidos debido a la desesperación de haber quedado desempleados y no encontrar otra salida para sacar adelante a sus familias”, dijo el pastor al pedirle a las autoridades que realicen una visita a la zona para que vean la situación complicada que están pasando por el cierre de la empresa.

“Pinares ha hecho una gran labor apoyando el desarrollo de las comunidades. Uno de los proyectos que queda pendiente por ejecutar era el apoyo para demoler y reconstruir el comedor infantil comunitario de la zona, donde se alimentan diariamente entre 80 a 100 menores de escasos recursos”, lamentó Ochoa.

Ayuda social 

Ochoa señaló el impacto que esta situación tendrá en los proyectos sociales que desarrollaba la empresa en sus comunidades como el mantenimiento de carreteras, brigadas médicas, construcción de escuelas, pago de maestros, entre otros, proyectos, que quedan a la deriva al irse la empresa.

El presidente del patronato de Cayo Campo, Darío Mencía dijo que “todo el comercio se apagó, las pulperías y negocios no están vendiendo. Ya no tienen quien les compre. Muchos están preocupados, porque van a perder hasta sus casas al no tener como pagarlas. Estamos viviendo una crisis sin precedentes”.

Uno de los mayores problemas que ya viven en las comunidades es que muchos niños van a quedar sin maestros si el cierre se vuelve definitivo, ya que la empresa pagaba docentes para que impartiera clases en zonas remotas del sector montaña donde no había docentes asignados.

“Nosotros como patronatos siempre apoyamos a la empresa y trabajamos de la mano muchos proyectos para impulsar el desarrollo de nuestras comunidades. Esperamos que las autoridades se pongan la mano en la conciencia y cambien esa decisión de no darles el permiso para seguir trabajando. Nosotros creemos que aún estamos a tiempo de que esos empleos se recuperen si los dejan trabajar en paz”, dijo Mencía.

Por su parte, la secretaria del Comité para la Paz y Desarrollo de Tocoa (Copade), María Ester Cuevas, lamentó la situación, ya que han realizado una ardua lucha en conjunto con patronatos, universidades, iglesias, Cámaras de Comercio, ONG’S y trabajadores, con quienes solicitaron el apoyo de los organismos nacionales e internacionales, y embajadas para que la empresa siguiera operando y poder mantener el desarrollo de sus comunidades.