«Regreso al Futuro» coche que llevo a la ruina a su creador

0
313

EE. UU. – Cumplen 40 años que terminó de fabricarse el primer DeLorean, un coche cuya azarosa existencia lo convirtió en algo más que un mero vehículo de transporte. Fue el automóvil transformado en maquina del futuro, pero también un desastre que arrastró a su creador, John DeLorean (1925-2005) a un agujero del que nunca pudo salir.

John Zachary DeLorean nació en Detroit, en el seno de una familia de origen rumano (por parte de padre) y húngaro (por vía materna). La conducta violenta y abusiva de su padre provocó que su madre se divorciase de él, quien, solo, se convirtió en un drogadicto.

Tras luchar en la Segunda Guerra Mundial y cursar estudios de ingeniería, empezó a trabajar para las grandes firmas automovilísticas de su ciudad, conocida en EEUU como «Motor City». Tras un tiempo en la marca de lujo Packard, a mediados de los 50 pasó a formar parte de General Motors, donde iría ascendiendo puestos hasta convertirse en el más joven y dinámico directivo de la empresa.

En GM llevó a cabo numerosos proyectos de vehículos, algunos tan populares como el Pontiac Firebird, cuya tercera edición se popularizaría entre el gran público como el KITT de la serie televisiva ‘El coche fantástico’, protagonizada por David Hasselhoff.

La mano de DeLorean quedó también patente en el Chevrolet Cosworth Vega, así como en otros modelos del gigante automovilístico. Sin embargo, las diferencias de criterio con la empresa -en cuestiones como, por ejemplo, los reembolsos- le llevaron a abandonarla en la cima de su popularidad, en 1973.

A partir de ese momento, constituyó su propia compañía DeLorean Motor Company (DMC), independiente de los grandes emporios que dominaban el mercado de coches en Estados Unidos. Encargó al italiano Giorgetto Giugiaro (responsable de la línea de modelos para Ferrari o Maserati) el diseño del primer vehículo con su firma. Sería el DeLorean, que se caracterizaba por su acabado exterior en acero y por la apertura de ‘gaviota’ de las puertas.

Sin embargo, la fabricación del vehículo fue un ‘via crucis’. La producción se tuvo que trasladar a Irlanda del Norte, un territorio sin gran tradición en el sector de automóviles. El motor, que en un primer momento iba a ser un Wankel, terminó siendo uno convencional, y las prestaciones quedaron limitadas para ser un deportivo de semi-lujo. Todo ello provocó retrasos en el desarrollo y, sobre todo, un encarecimiento en progresión geométrica. Para la época en que salió de la fábrica aquel primer vehículo, John DeLorean se asomaba ya al abismo. Cortesía de EL MUNDO