La Iglesia Católica recordó este domingo que la muerte y resurrección de Jesucristo representan la máxima expresión del amor de Dios por la humanidad, al entregar su vida por la salvación de los pecadores y abrir el camino de la reconciliación con el Padre.
Durante su mensaje pastoral, la Iglesia enfatizó que el sacrificio de Cristo en la cruz no fue un acto de condena, sino una demostración suprema de amor, misericordia y entrega, recordando el pasaje bíblico de Romanos 5:8, que señala que Cristo murió por la humanidad aun cuando esta permanecía en el pecado.
Asimismo, se destacó que el mensaje de Jesucristo continúa siendo una invitación permanente a la conversión, el perdón y la esperanza, valores fundamentales de la fe cristiana que buscan fortalecer la relación de las personas con Dios y con sus semejantes.
La Iglesia reiteró que el misterio de la pasión, muerte y resurrección de Cristo ocupa el centro de la fe cristiana, ya que mediante su entrega se consumó la obra redentora y se ofrece a los creyentes la posibilidad de una vida nueva basada en el amor, la paz y la reconciliación.




















