Esas promesas de que hubiese prosperidad para todos, cuando se impusieron ajustes en la economía, han caído : Cardenal Rodríguez

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El cardenal hondureño, Óscar Andrés Rodríguez, reflexionó este domingo sobre la realidad del país.

Tegucigalpa- En su homilía dominical el Cardenal, Óscar Andrés Rodríguez, refirió que las promesas realizadas cuando se impusieron los ajustes estructurales en la economía hondureña han caído, «no se ha cumplido», esto en referencia a la situación actual que atraviesa el país.

«Quizás el rasgo más sombrío del momento actual es la crisis de esperanza, la historia reciente se ha encargado de desmasificar el mito del progreso, piedra angular de la civilización moderna, porque todas esas grandes promesas de un dique que iba a llegar a rebalsar para que hubiese prosperidad para todos ha caído, no se han cumplido cuando se impusieron aquellos ajustes estructurales de la economía», dijo.

Asimismo, mencionó que durante el auge de esas promesas se dijo que serían sacrificios enormes, pero se iba a rebalsar la prosperidad en Honduras, situación que el prelatado indicó que no es real.

«Los sacrificios enormes continúan con el crecimiento de una pobreza injusta y de una economía de mercado que lo único que hace es hacer la inequidad», subrayó.

En ese sentido, citó una reflexión hecha por el Papa Francisco, en la que no se puede marginar a unos he ignorar a otros; descartando a gran parte de la población «ese tipo de economía mata».

El Arzobispo de Tegucigalpa, reconoció que con las medidas hechas a la economía se ha creado algo de bienestar, pero también se ha originado marginación, soledad, desempleo, egoísmo individualista, Asimismo, se quiere prolongar la vida, pero una vida vacía y superficial.

«Que vendrá después de esta pandemia, no pensemos que vamos a volver atrás y no solamente vamos a repetir todo como era antes del mes de marzo, el Papa nos dijo recientemente no simplemente sean víctimas del post coronavirus, sino gestionen el post coronavirus, gestiónenlo con nuevos criterios, gestionen con nueva esperanza; claro que hay esperanza», exhortó.

Lamentó que ya empieza a salir a la misma politiquería o vicios del pasado con lo cual no se llega a ninguna parte.

Agregó que lo que se necesita es la presencia de Cristo en esos ámbitos para que verdaderamente, solo volviendo de corazón a la presencia de Jesús, se encontrara la esperanza que no defrauda porque sin Dios la vida está vacía y sin sentido.

En referencia a la lectura de este domingo, la cual trataba de la ascensión de Cristo hacia el cielo, dijo el purpurado dijo que «la fiesta de ascensión significa que nuestra vida está en Dios, no en la nada, no en lo absurdo, significa que el horizonte de nuestra vida es Dios».

«Podrán ir mal muchas cosas, la economía, la política, situaciones personales, pero Dios que es vida será siempre más fuerte que lo que nos amenaza y nos dificulta vivir el día de hoy», concluyó.