El 5 % del personal médico de Sao Paulo está de baja con COVID-19 y gripe

0
502
EFE

Sao Paulo– Al menos 3.876 profesionales sanitarios de la ciudad de Sao Paulo, un 4,8 % del total, están de baja temporal de sus funciones por padecer COVID-19 y gripe, un dato preocupante cuando aún está lejos el pico de la pandemia, previsto para mayo o junio, informaron este jueves fuentes oficiales.

Las cifras divulgadas por la Secretaría Municipal de Salud indican que, del número total de funcionarios del área que se encuentran en cuarentena, ya hay 532 casos confirmados de COVID-19, en tanto que el resto lo está con diferentes síndromes gripales.

También se han registrado 11 fallecidos entre los cerca de 81.000 profesionales que prestan servicio en la red hospitalaria de la capital paulista.

No obstante, los sindicatos elevan esa cifra hasta la veintena y denuncian además la falta de equipamientos médicos de protección para evitar los contagios entre el personal sanitario.

Sao Paulo, la mayor ciudad de Suramérica, donde viven unos 12 millones de personas, ha contabilizado hasta este jueves 7.764 contagios y 558 muertes por la enfermedad, según el último balance oficial.

La Alcaldía ha montado dos hospitales de campaña, en el mítico estadio de fútbol Pacaembú y en el centro de convenciones Anhembi, con unas 2.000 camas para evitar el colapso de los 19 hospitales de la red municipal.

También anunció la construcción de un tercero en el Polideportivo Ibirapuera, que acostumbra a albergar conciertos y eventos deportivos, entre otras actividades.

En todo el estado de Sao Paulo, el más rico y poblado de Brasil, con unos 46 millones de habitantes, se han notificado 11.568 casos confirmados y 853 fallecidos.

Según el Ministerio de Salud, el estado de Sao Paulo es la región de Brasil más azotada por la pandemia de coronavirus, que deja en todo el país 1.924 muertos, con 30.425 infectados.

El gobernador de Sao Paulo, Joao Doria, decretó una cuarentena de quince días a partir del 24 de marzo y que después prolongó hasta el 22 de abril ante el crecimiento exponencial de los casos.

Desde entonces, todos los establecimientos comerciales, salvo los de primera necesidad, como supermercados y farmacias, están cerrados, y se recomienda encarecidamente a la población quedarse en casa.

Doria amenazó con multar y detener a las personas que no cumplieran con las medidas restrictivas, si la adhesión social al confinamiento se reducía drásticamente con el paso de los días, aunque, por el momento, no ha llegado a ese extremo.

Las autoridades paulistas consiguen monitorear los movimientos de la población a partir de los datos suministrados por las compañías telefónicas.

Por otro lado, el Gobierno de Sao Paulo anunció días atrás un concurso público para contratar 1.185 profesionales sanitarios en todo el estado y suplir esas bajas en la plantilla por dolencias respiratorias.

Las medidas de aislamiento vigentes en Sao Paulo, así como en la mayoría de los otros 26 estados de Brasil, han sido fuertemente criticadas por el presidente del país, el ultraderechista Jair Bolsonaro, partidario de volver al trabajo y quien ha menospreciado la gravedad del coronavirus, al que ha calificado de «gripecita».

El mandatario destituyó hoy al ministro de Salud, Luiz Henrique Mandetta, partidario de mantener las medidas de confinamiento para contener el virus, y anunció en su lugar al oncólogo Nelson Teich, de amplia trayectoria en la medicina privada, pero ninguna experiencia en la gestión pública o la política. EFE