Tegucigalpa.- Lo que hace unos años parecía exclusivo de las películas de ciencia ficción hoy es una realidad. Un equipo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL), en Suiza, desarrolló un robot capaz de volar, nadar bajo el agua y volver a despegar utilizando únicamente el movimiento de sus alas.
El prototipo, conocido como FAAV (Flapping-wing Aerial-Aquatic Vehicle), pesa menos de 300 gramos y fue diseñado inspirándose en aves buceadoras como los frailecillos, los colimbos y los petreles, especies que dominan tanto el aire como el agua con una sorprendente eficiencia.
Durante las pruebas, el robot logró desplazarse bajo el agua y emerger para retomar el vuelo sin necesidad de hélices adicionales ni patas de impulso. Los investigadores descubrieron que la clave está en la flexibilidad de sus alas y en un ángulo de salida cercano a los 70 grados, lo que le permite romper la superficie del agua sin perder estabilidad.
El desarrollo busca comprender mejor la biomecánica de las aves marinas y, al mismo tiempo, abrir la puerta a una nueva generación de drones anfibios capaces de explorar ecosistemas marinos, monitorear arrecifes, tomar muestras en zonas de difícil acceso e incluso participar en operaciones de búsqueda y rescate.
Los científicos consideran que este tipo de tecnología podría revolucionar la exploración oceánica al combinar las ventajas de un vehículo aéreo con las de un robot submarino, todo en un dispositivo ligero, silencioso y de alta eficiencia.




















