La audiencia judicial del expresidente venezolano Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, fue reprogramada para el próximo 22 de julio de 2026, luego de que una corte federal de Nueva York aprobara una solicitud de aplazamiento presentada por la Fiscalía de Estados Unidos y respaldada por la defensa.
La comparecencia estaba prevista inicialmente para el 30 de junio; sin embargo, ambas partes coincidieron en la necesidad de modificar el calendario judicial debido a razones logísticas, de seguridad y preparación del proceso.
La decisión fue adoptada por el juez federal Alvin K. Hellerstein, quien autorizó el cambio de fecha para permitir una mejor coordinación en el traslado de los acusados desde su centro de detención hasta la sede judicial, así como para garantizar las condiciones de seguridad requeridas en un caso de alta relevancia internacional.
Además, el tiempo adicional permitirá a la Fiscalía continuar con el intercambio de pruebas y a los abogados defensores revisar la documentación recopilada antes de presentar nuevas mociones previas al juicio.
Según trascendió, entre los factores considerados para el aplazamiento también figuran los desafíos logísticos derivados de la celebración de partidos del Mundial de Fútbol 2026 en la ciudad de Nueva York durante las próximas semanas, evento que moviliza importantes recursos de seguridad y transporte.
Maduro y Flores permanecen detenidos en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn y enfrentan cargos federales relacionados con presunto narcotráfico, lavado de dinero y corrupción. Ambos se han declarado inocentes de las acusaciones presentadas por las autoridades estadounidenses.
Con la reprogramación, el tribunal decidió excluir del cómputo procesal el período comprendido entre el 30 de junio y el 22 de julio, conforme a las disposiciones de la Ley de Juicio Rápido de Estados Unidos, una práctica habitual en procesos complejos que involucran grandes volúmenes de evidencia.
La defensa del exmandatario venezolano continúa enfocada en solicitar la desestimación de los cargos, argumentando presuntas irregularidades procesales, cuestionamientos sobre la jurisdicción estadounidense y alegatos relacionados con inmunidad soberana.
La nueva audiencia, prevista para el 22 de julio, marcará un paso importante en el desarrollo de uno de los procesos judiciales internacionales más seguidos de los últimos años.



















