Los brasileños, divididos ante un posible juicio político contra Bolsonaro

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Bolsonaro negó cualquier tipo de injerencia en la corporación y descalificó a Moro por sus declaraciones, a partir de las cuales la Fiscalía ha abierto una investigación tras recibir anoche la autorización de la Corte Suprema.

Sao Paulo- La población brasileña está dividida ante la posibilidad de abrir un juicio político contra el presidente Jair Bolsonaro, según los resultados de un sondeo de opinión divulgado este martes por el diario Folha de Sao Paulo.

La encuesta, elaborada por el Instituto Datafolha con un margen de error de tres puntos, señaló que el 48 % de los brasileños rechaza abrir un proceso con fines de destitución contra el líder ultraderechista, mientras que el 45 % se muestra favorable a ello.

Un 6 % de los entrevistados prefirió no posicionarse al respecto.

El presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, encargado de abrir un eventual juicio político contra el jefe de Estado, ya ha recibido cerca de 30 pedidos de ‘impeachment’, aunque en la víspera descartó esa posibilidad porque, según dijo, la «prioridad» ahora es el combate a la pandemia de coronavirus.

El Gobierno de Bolsonaro, en el poder desde el 1 de enero de 2019, afronta una crisis política tras la renuncia del ministro de Justicia, el exjuez Sergio Moro, conocido por haber liderado la operación Lava Jato y llevado a prisión a numerosos políticos y empresarios, entre ellos al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.

La crisis se originó la semana pasada a partir de la decisión de Bolsonaro de destituir al jefe de la Policía Federal, Mauricio Valeixo, un hombre de la máxima confianza de Moro.

En su despedida, el pasado viernes, el antiguo magistrado lanzó graves acusaciones contra el gobernante y denunció que el cambio en el comando de la Policía Federal era una «interferencia política», como le reconoció incluso el propio presidente.

Bolsonaro negó cualquier tipo de injerencia en la corporación y descalificó a Moro por sus declaraciones, a partir de las cuales la Fiscalía ha abierto una investigación tras recibir anoche la autorización de la Corte Suprema.

El sondeo de Datafolha también reflejó que el 52 % de los brasileños son favorables a las tesis de Moro, mientras que un 20 % defienden a Bolsonaro, un 6 % no creen en ninguno de los dos y un 3 % opinan que ambos tienen algo de razón.

Preguntados si apoyarían una hipotética renuncia de Bolsonaro, el 50 % de los encuestados rechazaron esa posibilidad frente al 59 % de la encuesta realizada en abril, en tanto que el porcentaje de brasileños favorables a ello creció del 37 % hasta el 46 %.

No obstante, la base de apoyo electoral del mandatario permanece estable, de acuerdo con Datafolha, ya que el 33 % consideran su gestión «buena u óptima», frente al 38 % que la califica de «mala o pésima» y al 26 % que opina que es «regular».

Los resultados de la encuesta se obtuvieron a partir de entrevistas telefónicas realizadas el lunes pasado a 1.503 personas.

Tras varios días de incertidumbre, Bolsonaro nombró este martes a al abogado general del Estado André de Almeida Mendonça como nuevo ministro de Justicia y Seguridad Pública.

También decidió poner al frente de la Policía Federal a Alexandre Ramagem, actual director de los servicios secretos y una figura próxima al entorno de la familia del mandatario.

La institución conduce al menos dos investigaciones que apuntan directamente al entorno familiar del gobernante, y más concretamente a dos de sus hijos.

Una de ellas trata sobre la diseminación en las redes sociales de noticias falsas, las cuales se sospecha que pudieran ser originadas por grupos directamente vinculados al concejal de Río de Janeiro Carlos Bolsonaro y a un llamado «gabinete del odio» que operaría desde el palacio presidencial.

Otra investiga si el senador Flavio Bolsonaro, en su etapa como diputado regional en Río de Janeiro, participó en una trama de presuntos fraudes y blanqueo de capitales, que habrían sido cometidos mediante la contratación de funcionarios «fantasmas» para su gabinete.

A ello se suma también otro caso autorizado también por el Supremo, que investiga unos actos en los que se pidió el «cierre» de ese tribunal y del Parlamento, convocados por grupos favorables a una «intervención militar» y a los que llegó a asistir el propio presidente Bolsonaro. EFE

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