La candidata derechista Keiko Fujimori se perfila como la próxima presidenta de Perú al mantener una ventaja de cerca de 40,000 votos sobre su rival izquierdista Roberto Sánchez, cuando el proceso de escrutinio de la segunda vuelta presidencial se encuentra prácticamente concluido.
De acuerdo con los datos oficiales, con el 99.39 % de las actas contabilizadas, Fujimori acumula 9,158,662 votos, equivalentes al 50.1 % de los sufragios válidos, mientras que Sánchez registra 9,119,096 votos, lo que representa el 49.9 % de la votación.
La diferencia entre ambos candidatos alcanza los 39,566 votos, mientras restan por resolverse 565 actas observadas que continúan siendo evaluadas por los organismos electorales. La mayoría de estas actas corresponden a la ciudad de Lima, donde la líder de Fuerza Popular ha obtenido una amplia ventaja sobre su contendiente.
Aunque los resultados favorecen claramente a Fujimori, la candidata aún no se ha pronunciado oficialmente para declararse vencedora. Sin embargo, analistas consideran que la tendencia es favorable para la excongresista y que su ventaja podría volverse irreversible una vez concluya el conteo total.
Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori, busca alcanzar la presidencia después de varios intentos electorales, en una contienda marcada por la polarización política y el estrecho margen entre los dos candidatos.
Por su parte, Roberto Sánchez, quien participa respaldado políticamente por el expresidente Pedro Castillo, no ha reconocido los resultados preliminares y ha expresado preocupación por presuntas irregularidades en el proceso electoral, particularmente relacionadas con el voto en el extranjero.
El candidato izquierdista convocó a sus simpatizantes a movilizarse este viernes para exigir transparencia en el escrutinio y manifestó que ciertos cambios en la administración electoral podrían afectar la confianza ciudadana en los resultados finales.
Mientras tanto, las autoridades electorales continúan revisando las actas pendientes con el objetivo de concluir oficialmente el proceso y proclamar al ganador de una de las elecciones más reñidas de la historia reciente del país sudamericano.




















