El Papa cierra un año de avances en la lucha contra los abusos y la reforma de la Iglesia

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"Espero que este momento de peligro nos saque del piloto automático, sacuda nuestras conciencias dormidas y permita una conversión humanista y ecológica que termine con la idolatría del dinero y ponga la dignidad y la vida en el centro", escribe Francisco.

Madrid. Aunque el Papa Francisco ha batido este año el récord de viajes internacionales con nada menos que siete -un número que solo había alcanzado Juan Pablo II en 1982-, los avances más significativos se registran en la lucha contra los abusos sexuales de menores y en la reforma de la Iglesia, donde cuaja poco a poco una cultura de servicio.

En cambio, la persistencia de escándalos económicos, que han afectado en 2019 incluso a la secretaría de Estado y a la Autoridad de Información Financiera (AIF), revelan que todavía queda mucha corrupción en las finanzas vaticanas, tristemente caracterizadas por la opacidad y el amiguismo.

El pasado noviembre, el Papa nombró secretario de Economía del Vaticano al jesuita español Juan Antonio Guerrero Alves, de 60 años -licenciado en Economía y en Filosofía y Letras por la Universidad Autónoma de Madrid, y en Teología por la Universidad de Comillas-, quien espera «contribuir a la trasparencia económica de la Santa Sede».

Francisco inició el año con un largo viaje a Panamá para participar en la Jornada Mundial de la Juventud, al que seguiría, en febrero, el primer viaje de un papa a la península Arábiga, la cuna del Islam.

En Abu Dhabi, la capital de los Emiratos, el Santo Padre firmó con el Gran Imán de la Universidad de Al-Azhar, Ahmed al Tayyeb, líder de mil cien millones de musulmanes sunníes, el documento de Fraternidad Humana Universal que consagra los principios de tolerancia y derechos civiles idénticos para todos los ciudadanos con independencia de la religión.

Seguirían después tres viajes más cortos a Marruecos, Bulgaria y Macedonia, y a Rumanía, antes del periplo misionero a Mozambique, Madagascar y Mauricio en septiembre, y el intenso viaje a Tailandia y Japón en noviembre.

Dinamizae la actitud del episcopado

El esfuerzo del Papa por dinamizar la actitud del episcopado en la lucha contra el abuso de menores incluyó la primera cumbre de presidentes de las 114 conferencias episcopales de todo el mundo a finales de febrero, con intervenciones de víctimas, expertos y la presentación de 21 directrices, de las que España no cumplía entonces ni siquiera un tercio.


A partir de febrero numerosas conferencias episcopales, sobre todo la de México, dieron un vuelco a su actitud mientras que otras han permanecido casi impasibles.

Francisco promulgó en marzo leyes de protección de menores en el Vaticano y en las nunciaturas, a las que siguieron otros dos grandes pasos.

A partir de mayo, la carta apostólica «Vos estis lux mundi» obliga a todos los sacerdotes y religiosos a denunciar los abusos de menores que lleguen a conocer -salvo en secreto de confesión-, y ordena a todas las diócesis establecer «uno o más sistemas estables y fácilmente accesibles al público para presentar los informes» y las denuncias, que pueden enviar también a la nunciatura o al Vaticano.

En diciembre, el Papa levantó el secreto pontificio en las investigaciones y procesos sobre abusos de menores, por lo que las diócesis pueden ya informar a las víctimas de la marcha del caso y entregar a la justicia todos los documentos que sean requeridos.

Al mismo tiempo, Francisco prohibió imponer «cualquier vínculo de silencio» a las víctimas, denunciantes o testigos, y urgió a cumplir «las obligaciones establecidas en cada lugar por la legislación estatal, incluidas las eventuales obligaciones de denuncia, así como dar curso a las resoluciones ejecutivas de las autoridades civiles».

Respecto a la reforma de la Iglesia, el Papa ha continuado el «cambio de cultura» nombrando cardenal al canadiense Michael Czerny, responsable de la sección de Migrantes y Refugiados, igual que el año anterior había impuesto la birreta a Konrad Krajewski, el Limosnero Apostólicos para subrayar la importancia de la caridad directa a personas necesitadas.

La «hornada» de diez nuevos cardenaleselectores del pasado mes de septiembre incluía dos españoles, ambos misioneros: Miguel Ángel Ayuso Guixot, presidente del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, y Cristóbal López Romero, arzobispo de Rabat. Con ocho cardenales electores, España pasa a ser el tercer país, después de Italia con 23 -un número desproporcionado que baja lentamente- y Estados Unidos con nueve.

Al cabo de seis años de trabajo, el texto de la constitución apostólica «Praedicate Evangelium», que reestructura la Curia vaticana, está muy avanzado y podría promulgarse en junio. Entretanto, Francisco ha nombrado al cardenal filipino Luis Antonio Tagle, de 62 años, prefecto de Evangelización de los Pueblos, para reforzar la actividad misionera en Asia.

Relevo de Sodano

Otra decisión que rejuvenece la Curia romana ha sido el relevo del italiano Ángelo Sodano, de 92 años, que llevaba 14 como decano del colegio cardenalicio, y la reducción del mandato a un periodo de cinco años, renovable una sola vez. Los nueve cardenales de mayor rango elegirán de entre ellos al nuevo decano a principios de 2020.

En cuanto a documentos, Francisco ha publicado a lo largo de 2019 la exhortación apostólica «Vive Cristo», fruto del Sínodo de los Jóvenes celebrado en octubre de 2018, una intensa carta a todos los sacerdotes del mundo en el 160 aniversario del fallecimiento del cura de Ars , y una breve carta apostólica sobre la importancia de instalar el belén para dejar claramente a la vista el acontecimiento central de la Navidad.