Tegucigalpa.- Un total de 40 privados de libertad fueron trasladados desde el Centro Penitenciario Nacional de Támara hacia cárceles de máxima seguridad en Honduras, como parte de las acciones para desarticular estructuras criminales vinculadas a la extorsión.
El operativo fue ejecutado por el Instituto Nacional Penitenciario (INP) bajo estrictas medidas de seguridad, reubicando a los reos en centros como Ilama, conocido como “El Pozo”, y Morocelí, “La Tolva”.
Según las autoridades, los trasladados estarían implicados en la operación de redes delictivas que continuaban funcionando desde el interior de los centros penales, particularmente en delitos de extorsión que afectan a la población hondureña.
Estas acciones forman parte de la estrategia del gobierno para retomar el control del sistema penitenciario, desarticular estructuras criminales y evitar que las cárceles sigan siendo centros de operaciones ilícitas.
El traslado busca además reforzar las condiciones de seguridad y limitar la comunicación de los cabecillas con el exterior, en un intento por reducir los índices de criminalidad asociados a estos grupos.




















