Israel y Estados Unidos ejecutaron una ofensiva militar conjunta contra decenas de objetivos estratégicos en Irán, en una acción que representa una nueva escalada en las tensiones regionales de Oriente Medio.
De acuerdo con reportes oficiales, la operación incluyó ataques aéreos y el uso de misiles dirigidos a instalaciones militares, centros logísticos y estructuras vinculadas al aparato de defensa iraní.
Las autoridades israelíes indicaron que la ofensiva tuvo como propósito debilitar capacidades consideradas como amenazas a su seguridad nacional.
Por su parte, funcionarios estadounidenses señalaron que la intervención responde a preocupaciones relacionadas con el desarrollo militar iraní y la estabilidad regional, aunque no se han detallado cifras oficiales sobre daños materiales o posibles víctimas.
En reacción a los ataques, medios estatales iraníes informaron sobre acciones de respuesta que incluirían el lanzamiento de misiles y drones contra posiciones estratégicas en la región, lo que aumenta el riesgo de una confrontación de mayor alcance.
Diversos actores internacionales han expresado preocupación ante el incremento de hostilidades y han hecho llamados a la moderación y al diálogo diplomático para evitar una escalada que pueda desestabilizar aún más la región.




















