La designada presidencial María Antonieta Mejía denunció una serie de irregularidades financieras encontradas durante el proceso de transición gubernamental, entre las que destacan aumentos salariales de último momento, pagos duplicados, indemnizaciones irregulares y una Caja Única del Tesoro sin fondos.
Según explicó la funcionaria, los hallazgos preliminares evidencian un manejo desordenado de los recursos públicos en la administración saliente, situación que calificó como “una grosería” debido al impacto directo en la estabilidad financiera del Estado y en el cumplimiento de obligaciones pendientes con sectores como salud y educación.
Mejía señaló que se detectaron incrementos salariales significativos, algunos de ellos elevando sueldos de aproximadamente 25 mil a 70 mil lempiras, además de la existencia de dobles plazas y pagos repetidos, lo que agravó la situación presupuestaria.
A esto se suma el pago de indemnizaciones sin una planificación financiera clara.
La designada presidencial también informó que la nueva administración recibió la Caja Única del Tesoro prácticamente vacía, lo que ha dificultado la ejecución inmediata de compromisos financieros, incluyendo pagos atrasados a empleados públicos y proveedores del Estado.
Asimismo, denunció que durante el proceso de entrega no se proporcionaron accesos completos a los sistemas institucionales, lo que ha retrasado la revisión integral de la información y la programación ordenada de desembolsos.
Mejía aseguró que el gobierno entrante realiza auditorías por cada Secretaría de Estado para documentar las irregularidades, corregirlas conforme a la ley y presentar informes detallados a medida que avance el proceso de revisión administrativa y financiera.




















